TFP Aplicada

El objetivo de la TFP Aplicada es extender la influencia de la teoría y práctica de la TFP, como una forma de pensar y tratar pacientes más allá de un grupo limitado (pacientes con BPD desde los criterios del DSM V) y más allá de una forma particular de tratamiento (TFP E) para lo cual fue desarrollada en sus inicios.

No hay suficientes clínicos entrenados en terapias basadas en la evidencia para el desorden de personalidad limítrofe y las otras presentaciones de desorden de personalidad severo. Mientras continuamos refinando nuestro enfoque de la psicoterapia individual extendida, la “TFP Aplicada” nos permite llevar nuestra experiencia y conocimientos a una esfera más amplia, cumpliendo un papel crucial en la salud pública, desde nuestro enfoque de “abajo hacia arriba”. John Clarkin (Fundamentos de la Psicoterapia Enfocada en la Transferencia, Aplicaciones en Contextos Psiquiátricos y Médicos, 2024).

La Psicoterapia Centrada en la Transferencia fue creada para el tratamiento de los trastornos de personalidad, en la década de los 70 y 80, siendo una psicoterapia de tipo ambulatorio de mucha utilidad hasta la actualidad, en contextos donde confluyen variables de accesibilidad a: profesionales altamente formados, costo y tiempo (alta frecuencia). Hoy en día nos enfrentamos a un alto volumen de pacientes que presentan trastorno de personalidad, lo cual lleva costos importantes para los países a nivel económico y de servicios de salud (atenciones en urgencia, hospitalizaciones, licencias, incapacidad, entre otros). La mayoría de estos pacientes no cuentan con acceso a un diagnóstico y tratamiento pertinentes, el difícil acceso a atención especializada en los sistemas de salud, los altos costos en formación de profesionales y tratamiento, sumado al poco tiempo y la rapidez de la vida moderna, han hecho que surjan modalidades más flexibles de atención, con mayor impacto y un menor costo.

A partir de lo anterior, la TFP se ha expandido a otros escenarios de salud, llevando los elementos esenciales de la TFP al trabajo con: adolescentes, familias, pareja, grupos y a distintos contextos clínicos (psiquiatría de enlace, urgencia, hospitalización y farmacoterapia). En el año 2016 surge el primer libro de TFP Aplicada: Fundamentos de la Psicoterapia Enfocada en la Transferencia, Aplicaciones en Contextos Psiquiátricos y Medicos - R. Hersh, E. Caligor, F. Yeomans. Cuyo objetivo fue poner los elementos esenciales de la TFP, al servicio de la amplia demanda de atención presentada por los pacientes con trastornos de personalidad, en distintos contextos de salud y hacia distintos profesionales de la salud mental. En el año 2024, surge el segundo libro: Implementación de los Principios de la Psicoterapia Centrada en la Transferencia: Atención Psiquiátrica General para los Trastornos de Personalidad - R. Hersh, C. De Panfilis. El cual muestra la implementación de los principios de la TFP en distintos contextos de la salud pública: ambulatorios y de hospitalización, en diversos países.

La mayoría de los psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales se encontrarán con pacientes con desórdenes de personalidad a lo largo de sus carreras. Todos los clínicos que trabajan en contextos de hospitalización adulta y emergencia tendrán la experiencia de evaluar y tratar pacientes con trastorno de personalidad. Así también, pacientes con desorden de personalidad serio se presentaran para atención en una gran variedad de contextos, por una gran variedad de razones (no limitadas a las de un desorden de personalidad), frente a un amplio rango de clínicos.

De esta manera aspectos técnicos tales como: entrevista estructural (Radios), involucramiento de la familia en la fase diagnóstica y a lo largo del tratamiento, la posibilidad de hablar con otros tratantes, discusión del diagnóstico, objetivos y metas, contrato y las “estrategias de TFP”, es decir la comprensión de lo que ocurre en la relación clínico - paciente (transferencia-contratransferencia), en términos de relaciones objétales (self-afecto-objeto), aludiendo a la división que el paciente experimenta en su identidad y en la percepción de los otros, se vuelven aspectos fundamentales y prioritarios en un primer acercamiento e intervención con un paciente.

Este primer acercamiento se puede dar en los llamados “escenarios rápidos”:urgencia, hospitalización, psiquiatría de enlace y farmacoterapia. Posterior a este primer acercamiento, el paciente puede ser derivado a tratamiento ambulatorio o “escenarios lentos”: terapia individual, pareja, grupo, donde el trabajo sobre estos aspectos técnicos se mantendrán, agregándose otros más específicos de cada tipo de tratamiento. Algunos aspectos técnicos serán de mayor utilidad en el curso de una psicoterapia individual extendida mientras otras tendrán un uso más amplio.

Elementos que requieren ser monitoreados a lo largo del tratamiento desde la TFP Aplicada

  1. Orientación a objetivos personales y objetivos de tratamiento
  2. Atención dirigida a los 3 canales de comunicación (verbal, no verbal, contratransferencia). Existe un cuarto canal de comunicación propuesto por el Dr. Luis Valenciano, que hace referencia a lo que le está haciendo el paciente al terapeuta, se relaciona con una acción e intención.
  3. Identificación del material afectivamente dominante durante cada sesión
  4. Atención continua al marco de tratamiento y exploración a los desafíos al encuadre a medida que emergen.
  5. Continuo refinamiento de la identificación de la díada de relación de objeto dominante, teniendo en consideración la reversión de rol.
  6. Uso de la clarificación, confrontación y (eventualmente) la interpretación para ampliar el material ofrecido por el paciente y para involucrar al paciente al ofrecerle especulaciones (hipótesis) sobre el proceso inconsciente.
  7. El mantenimiento de una postura neutral, a menos que algún aspecto del comportamiento requiera la desviación de esta neutralidad.
  8. Especulación sobre las díadas contemporáneas y la interacción entre díadas, más específicamente, las formas en que una díada en la superficie podría estar envolviendo a una díada coexistente, que de alguna manera podría ser más amenazante o menos tolerable.

  9. En definitiva, el ampliar la técnica de abordaje para los trastornos de personalidad desde la TFP y poder llegar a intervenir en otros escenarios de salud, aumenta la detección y cobertura de esta patología, colabora con disminuir el estigma por medio de la educación en los trabajadores de la salud, pacientes y sus familias, constituyéndose por último, en una “puerta de entrada” a distintos tratamientos ambulatorios.